Tenía 19 años cuando entré a la universidad. Decidí irme a Ciudad
Universitaria, porque con mi pase reglamentado y mi promedio solo me daban la
carrera de actuaría en la FES Acatlán y no en la Facultad de Ciencias como pretendía,
ya que era esta la que quería estudiar. Mi plan
fue entrar a la carrera de matemáticas y después cambiarme a actuaría ahí mismo
en Ciencias, pues comparten un tronco común los primeros semestres. En mi
primer semestre no me fue bien y no puede hacer el cambio. En el siguiente ya empecé
a mejorar en mis materias. Aún así ya no pude cambiarme por promedio,
porque era alumno irregular. En tercer semestre ya me había resignado a
terminar matemáticas. Durante ese año no me sentí cómodo, porque no me gustaba
mucho la teoría y se empezaba a desprender la carrera de matemáticas con la de actuaría
en lo práctico, pues a mí era esto lo que me interesaba.
Lo pensé mejor e hice el examen para el cambio de carrera en
el concurso de selección de la UNAM. Presenté la segunda ronda para actuaría en
mi facultad. No me quedé, porque me faltaron siete aciertos y pedían 95. Decepcionado
seguí con matemáticas. ¡No me quedaba de otra! Creí que mi futuro se encontraba
en esa carrera. Si me gustaba, pero seguía prefiriendo la otra. El tiempo pasó
y cuando estaba en sexto semestre volví a intentarlo. Solo que esta vez se me había
pasado la convocatoria y no lo puede presentar. Esto hizo que pensara mejor las
cosas, porque de esto dependía mi futuro.
Tomé la decisión de intentarlo el año que seguía, pero esta
vez para la Acatlán, aunque perdiera un año. Me inscribí a un curso para volver
a repasar lo que ya había visto antes en la prepa. Duró cuatro meses mi preparación
para el examen. Estando ahí también quise hacer el de la UAM para economía. Esto
para tener una segunda opción, ya que no quería seguir en matemáticas y
economía también me interesaba. Seguí inscrito en Ciencias durante el séptimo y
octavo semestre, aunque solo había inscrito un par de materias en ambos.
Salió primero el resultado de la UAM y fui seleccionado. Me inscribí,
pues aún no salía el de la UNAM y lo que tenía seguro en ese momento era economía.
Dos semanas después vi el de actuaría y también me quedé. Esto me puso de buen
humor, pues había sido aceptado en la carrera que desde un principio había
querido.
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