Tenía 19 años. Acababa de salir de la prepa e
iniciaban mis vacaciones de verano. Un viernes mis amigos de la secundaria me
marcaron para que saliéramos a tomar unas cervezas en algún bar de los que
están afuera de la FES Aragón. Les dije que los veía en el metro Villas de Aragón
para que pasaran por mi e irnos juntos. Decidimos ir al Dobermann. A este lugar
nos gustaba ir, porque tocaban rock en vivo y eso era lo que en ese tiempo nos
gustaba más a la mayoría. Estuvimos ahí aproximadamente cuatro horas. Mi amigo pasaría
a dejar a los que le quedaban de paso hacia su casa. Le dije que llevaría a una
de nuestras amigas a su casa para que no se le hiciera pesado llevar a todos,
ya que ella vivía por eje 2 y Congreso.
Estando a tres cuadras de su casa me detuvieron en
un retén del alcoholímetro. El oficial me dijo que me harían la prueba más
adelante con uno de los médicos. No pasé la prueba. En ese momento me estaba
marcando mi papá para saber en dónde andaba. Les comenté de manera rápida lo
que había pasado y fueron por el auto para que no se lo llevaran al corralón.
En los separos mi papá estuvo checando qué se
podía hacer para que me dejaran salir y lo único era meter un amparo. Mi mamá le
dijo que me quedara para ver si aprendía mi lección. Pasé la noche ahí y en la mañana
me trasladaron con los demás que también estaban conmigo por lo mismo.
Llegando al Torito nos hicieron el
papeleo de rutina y nos pasaron a nuestros “cuartos de cinco estrellas con
vista al mar”. Sabiendo que estarás encerradito unas horas para cumplir con tu
falta administrativa, lo menos que puedes hacer es pasártela mal. Conocí a
distinta gente y todos estábamos platicando anécdotas relacionadas con la
bebida. Hubo de todo. La hora de las visitas se acercaba y no sabía si mis
papás irían a verme. Me mandaron llamar y efectivamente ahí estaban. Hablaron conmigo
acerca de lo que pasó y me preguntaron si me estaba divirtiendo. No me
la pasé mal, pero tampoco me gustaba estar encerrado.
Dieron las 20:18 horas y por fin se habían
cumplido mis 20 horas de multa. Mis papás no fueron por mí, así que tuve que
esperar 15 minutos a un mecánico que también estaba conmigo adentro para que me
dejara en Molina y de ahí irme a mi casa.